Mostrando las entradas con la etiqueta último minuto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta último minuto. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de abril de 2007

El regreso de vacaciones... ¡A sufrir!

Oops. Creo que mi pobrecito blog en español ha estado un tanto abandonadito. Pero como ya tengo más de qué quejarme, pos aquí 'toy.

Efectivamente, como se esperaba (ya no hay nada nuevo bajo el sol), hemos vuelto para ser exprimidos como naranjas de puesto para desquitar los dos días que pasamos rascándonos la panza (mientras barríamos, trapeabamos, lavabamos ropa y trastes, etc.). Sin ir más lejos, ayer nos retiramos a las 11:45 de la noche de la oficina (y sin pago de horas extras), porque el jefe necesitaba preparar una presentación para unos clientes. Tuvimos TOOOOODO el día para hacerlo, pero no. Como siempre, en el último minuto urge todo. Por lo menos, mi jefe fue suficientemente lindo como para invitarnos a cenar unos taquitos. Y con lo tragones que somos, pues tampoco le salió muy barato que digamos.

Por otra parte, me veo inmersa en el complicadísimo asunto de buscar a mi reemplazo. Así como suena. No sé si me van a correr o no, y la neta no me preocupa demasiado, porque tampoco es mi sueño quedarme en este puesto para siempre. Lo difícil es que: a)nunca había hecho esto; b) no hay página web donde no te quieran cobrar; c)no hay presupuesto y d)la información que me han dado es insuficiente. Lo ridículo es que están buscando a una persona con un perfil igualito al mío, pero que cobre menos. Francamente, lo veo difícil, pero hay tanto desperao en este país que no faltará la taradita que acepte venderse por tres tortillas, en vez de intentar cobrar lo que realmente vale el trabajo.

Y lo último malo es que los condenados escuincles siguen de vacaciones. Ahí tenemos que sufrirlos todos los que ya regresamos a trabajar, oyéndolos jugar futbol en los pasillos del edificio, gritar hasta las 11 de la noche. O sea, si no tienen espacio dónde guardar a sus monstruos en sus casas, ¿por qué tenemos que aguantarlos nosotros? Prefieren esos papás que sus chilpayates se críen en las calles como perros.

El consuelo es que esos papás literalmente están criando cuervos que eventualmente les sacarán los ojos. Y se lo habrán buscado ellos solitos.
Al rato, que no se quejen.